*—Antonella:
Al salir del coche, Antonella se estiró un poco, respirando el aire fresco de la mañana. Max la miró por un momento antes de caminar hacia la entrada, abriéndole la puerta de vidrio con un gesto amable.
—Bienvenida al refugio —dijo, y Antonella lo siguió, ya con la sensación de que ese día, su visión sobre Max y sobre el refugio en sí misma cambiaría para siempre.
La puerta del refugio se cerró tras ellos, y Max comenzó a guiar a Antonella por el interior del lugar. Mientras camina