*—Max:
Max había perdido la cabeza.
Entró en su habitación apresuradamente, cerrando la puerta tras de sí con un golpe. Apenas llegó al borde de la cama, sus manos bajaron el cinturón y los pantalones con una urgencia primitiva. Tomó su erección con fuerza, comenzando a masturbarse con movimientos rudos mientras las imágenes de Antonella aún danzaban en su mente. Su rostro estaba encendido, y su respiración, irregular. El recuerdo de lo sucedido estaba fresco, tan vívido que casi podía sentirla