Fragmentos de Viktor.
El aire en el punto ciego era denso, cargado de un olor metálico que Isela no podía identificar del todo. Cada inhalación parecía traer consigo un peso extraño, como si el entorno mismo intentara comunicar algo que no podía decodificarse de inmediato.
Cayden caminaba unos pasos delante de ella, sus movimientos medidos y calculados, pero incluso él no podía ocultar la tensión que emanaba de su cuerpo. Su piel no humana vibraba con una intensidad irregular, como si el pulso externo los estuviera