El Sistema Deja de Decidir.
El sistema Alfa no colapsó, esa fue la primera conclusión equivocada.
Durante los primeros minutos posteriores a la liberación masiva de información, los indicadores internos no mostraron un apagado total ni una sobrecarga terminal.
No hubo una caída abrupta de energía ni una desconexión generalizada. Lo que ocurrió fue algo más inquietante: una suspensión funcional selectiva.
El sistema seguía activo, pero ya no decidía.
Los algoritmos de priorización dejaron de converger. Las rutas de cálculo