La noche descendió sobre la ciudad con un cielo despejado y estrellado. La mansión Castellanos resplandecía bajo la iluminación cálida de los jardines. El comedor principal estaba preparado con elegancia para la cena familiar: centros de mesa con flores frescas, velas encendidas y una vajilla que reservaban para las grandes ocasiones.
A la mesa se encontraban reunidos Sebastián y Valentina a la cabeza, flanqueados por sus tres hijos: Mateo, Esperanza y el pequeño Lucas. A su lado, Ámbar compart