Seis meses transcurrieron desde que las fuerzas de la fiscalía irrumpieron en la residencia Valenzuela, desmantelando de golpe un imperio erigido sobre el chantaje, la manipulación de identidades y la corrupción de alto nivel. La sentencia judicial, dictada tras un proceso abreviado donde la contundencia de las pruebas periciales y las copias de seguridad entregadas por Ámbar no dejaron margen para la especulación ni para la influencia política, dictaminó la reclusión de Augusto Valenzuela en u