El tiempo no solo cura las heridas; cuando se le permite correr en un entorno de paz y lealtad, consolida las estructuras más sólidas de la vida. Dos años pasaron con la ligereza de una brisa cálida sobre la mansión Castellanos desde la llegada del pequeño Lucas. Aquel bebé que nació bajo la luz de un nuevo amanecer se había convertido en un niño de dos años lleno de vitalidad, de pasos rápidos y risas sonoras, cuyos profundos ojos oscuros y curiosidad insaciable eran la mezcla exacta de la tem