Un año después.
La luz de la mañana entraba a raudales por las ventanas de la cafetería.
El local estaba más bonito que nunca. Marta había cambiado las cortinas, pintado una de las paredes de un color crema suave y agregado nuevas plantas cerca de la entrada. El lugar seguía teniendo la misma calidez de siempre, pero ahora también se sentía renovado.
Como si respirara una vida nueva.
Valentina acomodaba unas tazas detrás del mostrador mientras revisaba la lista de pedidos del día. Llevaba el ca