Los días posteriores a aquella noche en el parque tuvieron una calma distinta.
No era solo tranquilidad.
Era una sensación de dirección.
Por primera vez, Valentina no sentía que su vida estaba detenida en medio del dolor o suspendida en la espera de una nueva tragedia. Ahora los días tenían forma, propósito y una especie de dulzura que antes le habría parecido imposible.
Aun así, había una decisión que seguía pendiente.
Una importante.
Valentina lo sabía desde hacía días, pero necesitaba encont