El silencio dentro del taller abandonado era tan denso que parecía ocupar todo el espacio.
Daniel seguía sosteniendo el arma, pero algo había cambiado en su postura. Ya no tenía la misma seguridad de antes. Sus ojos se movían entre Valentina, Sebastián y Ricardo como si buscara una salida que cada vez parecía más lejana.
Valentina podía sentir cómo su corazón golpeaba contra su pecho, pero no retrocedió.
Durante años había imaginado este momento.
Había imaginado enfrentarlo.
Había imaginado lo