La noche llegó más rápido de lo que Valentina hubiera querido.
Durante toda la tarde había intentado mantenerse ocupada. Ayudó a Marta a ordenar algunas cosas en la cocina, revisó dos veces la ropa que iba a ponerse y trató de leer, pero las palabras se deshacían frente a sus ojos. Todo en ella estaba concentrado en un solo punto:
A las nueve iba a volver a ver a Daniel.
No como antes.
No en una casa cerrada.
No en un pasillo oscuro.
No bajo sus reglas.
Pero aun así, la idea de estar cara a car