El resto de la tarde se le hizo largo a Clary.
No porque estuviera sola. Todo lo contrario. Blackwell seguía llena de pasos, de puertas abriéndose y cerrándose con suavidad, de bandejas cruzando corredores y voces bajas en habitaciones contiguas. Pero, desde la llegada de Helena, la normalidad de la mansión se había vuelto más tensa. Más consciente de sí misma.
Clary intentó volver al trabajo en la biblioteca.
No sirvió.
Cada vez que bajaba la vista a una carpeta, volvía a ver el rostro de Hele