Jack se quedó.
Tal como ella le había pedido.
No de la forma en que el cuerpo de Clary había imaginado por un instante, con la fiebre desordenada del deseo arrasándolo todo. Se quedó de una manera distinta. Más peligrosa. Más íntima. Más difícil de olvidar.
Sentado a su lado en el sofá, con la espalda apoyada contra el respaldo y una pierna apenas rozando la de ella, mientras la noche se asentaba al otro lado de los ventanales y la habitación empezaba a respirar más despacio. Clary estaba recos