Clary no consiguió dormirse hasta muy tarde.
No después de la cena.
No después de la forma en que Jack le había entrelazado los dedos como si ese gesto, pequeño y silencioso, valiera más que muchas otras cosas que podrían haber pasado y no pasaron.
Se había quedado pensando en eso más que en el menú, más que en la conversación, incluso más que en la frase que él le dejó antes de soltarle la mano.
Buenas noches, Clary.
Como si pronunciar su nombre de esa manera se hubiera convertido ya en otra f