El jardín dejó de parecer tranquilo en cuanto Rowan habló.
No cambió el cielo. No cambió la fuente. No cambiaron los rosales ni el sol limpio cayendo sobre la grava húmeda. Y, sin embargo, todo se volvió distinto.
Clary se puso de pie casi al mismo tiempo que Jack.
La cercanía tibia de hacía un instante desapareció de golpe. No porque dejara de existir, sino porque otra cosa más urgente acababa de entrar entre los dos.
—¿Qué encontraron? —preguntó Jack.
Rowan abrió la carpeta sin rodeos.
—Ramir