Todos, incluyendo a Algodón, desvían la vista hacia la única persona que pareció moverse. Adrián detiene su arco frente a él, la cuerda aún tiembla luego de tan certero disparo.
En el campo de entrenamiento el silencio es abrumador, todos habían dejado lo que estaban haciendo para mirar al durmiente, quien lleva cara de no creer ni él el disparo que acaba de efectuar, mientras Thomas continúa pensando que esa niña pudo haberlo matado en un simple entrenamiento. La de apariencia tan indefensa pa