—Sí ma, no fue nada —contesta Thomas. Ahora pasan otras cosas por su cabeza como para tener que ocuparse de la preocupación de su madre.
Robert se había encargado de ponerla al tanto de lo sucedido y ella ya se había puesto en contacto con el doctor Parker.
—Voy a mi habitación. Quiero descansar un poco —aunque solo piensa en toda esta locura, reconoce que para su madre no debe de ser fácil la situación. Antes de subir se acerca a ella y le da un cariñoso abrazo. Margareth no puede contener sus