El amanecer apenas se insinuaba sobre las colinas del norte cuando Ainge y Kael emergieron del Valle de las Tierras Sombrías, exhaustos pero alertas. La Ceniza se había calmado parcialmente después del enfrentamiento con los agentes de Alaric y Serel, pero ambos sabían que aquello era solo un interludio. Cada paso fuera del valle estaba cargado de tensión; la política de Lirien y Skarn se había vuelto un tejido de sombras que amenazaba con engullirlos.
Vidar volaba bajo, sus alas cortando la br