*—Christopher:
Habían pasado varios minutos desde que aterrizó el avión y Christopher caminaba junto a su asistente hacia el vehículo privado que ya lo esperaba.
El día había sido extenuante, y su cuerpo lo sentía. La espalda le dolía, y el cansancio acumulado tras un fin de semana revisando informes y proyectos pesaba como una losa. Debería haber estado descansando, disfrutando de un poco de paz, pero el trabajo siempre tenía la última palabra.
Soltó un suspiro de resignación al recordar que