*—Chris:
Antes de convertirse en el hazmerreír de la velada, abandonó la pista con toda la calma del mundo y fue tras ella. Metió ambas manos en los bolsillos del pantalón mientras caminaba con la misma tranquilidad de un depredador que sabía que su presa no tenía adónde huir.
Cassie avanzaba con rapidez, aunque sus altos tacones la obligaban a aminorar el paso cada pocos metros. En más de una ocasión falseó un paso y tuvo que recuperar el equilibrio antes de continuar. De vez en cuando giraba