23. La sorpresa en la cueva (Las inusuales peleas entre Alexander y Milena)
Alexander tras ver cómo me desvanecía no sabía qué hacer ni cómo actuar, el miedo que aquel sentía podía percibirse salir a través de sus poros, aunque no lo demostraba abiertamente, así que antes de que me pudiera darme cuenta aquel ya se encontraba arrodillado a un lado de mí.
Pienso que tal vez quizás algo vio, algo que le haya por lo menos doblegado un poco el corazón pues una vez ya a mi lado llevo sus manos hasta mi rostro colocándolas una a cada lado de mis mejillas conteniéndome.
— A