Giacomo no quería presionar a Carmine, pero cada segundo de silencio incrementaba su preocupación. Desde que ella se había sentado frente a él, no había dicho una palabra, y él temía que fuera porque lo que tenía que decirle era grave. Normalmente era un hombre práctico, pero en ese momento definitivamente no lo parecía, con varias ideas fatalistas formándose en su mente.
—¿Sobre qué querías hablar? —preguntó, incapaz de soportar la espera por más tiempo.
Carmine fijó sus ojos en él, como si ac