Carmine estaba dormida cuando sintió algo húmedo entre sus piernas. Abrió los ojos y se dio cuenta de que apenas estaba amaneciendo. Se incorporó lentamente y miró la mancha húmeda entre sus piernas. Le tomó un segundo darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Acababa de romper fuente.
Una leve contracción la molestó y soltó un gemido, más que nada por la sorpresa.
—¿Qué sucede? ¿Estás bien? —preguntó Giacomo, incorporándose demasiado rápido para alguien que hasta hace poco estaba profundamente