Carrie
Tosiendo con fuerza, con un poco de saliva cayendo sobre mi barbilla, lo miré y vi que sus deseos lo habían ensombrecido. Se había convertido en una versión con la que no estaba del todo familiarizado.
“¿Seguro que quiere continuar?” Sus ojos no parecían preocupados, como el Alessandro que conocía. Su voz tampoco. “No pienso ser tan misericordioso, señorita Edwards”.
"¿Hay más?"
Alessandro mantuvo su erección, y las pequeñas manchas de semen alrededor de su punta me devolvieron la mirada