Carrie
Me quedé desconcertado por su abrupta y seductora sugerencia.
Pero me apresuré a adherirme a ello y pronto mis manos se deslizaron por la humedad de su camisa.
Mientras lamentaba interiormente que ya no podía sentir sus dedos presionando mi trasero, caí de rodillas y lo miré como si estuviera a punto de dominarme.
Bueno, en cierto sentido, está a punto de hacerlo.
"Aquí tienes..." Su voz se oía tensa por encima del ruido de la ducha. Me sujetó la barbilla y me examinó el rostro con suma