Parte veintiuno

Ignacio dejó escapar un lento suspiro, del mismo modo en que se dejó caer a la cama, le pidió a Violet permitirle vestirse para que la llevase a la cama con ellos.

—¿Satisfecha? —inquirió él con el ceño fruncido.

Ella negó con la cabeza, para después esbozar una sonrisa burlona, encendió la lámpara, se acercó y cargó a Salomé, quien al ver a su padre se emocionó.

Violet salió para prepararle un poco de suplemento, se negó a recibirlo cuando ella regresó, en su lugar se recostó al pecho de su pa
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