El doctor ingresó interrumpiendo una amena conversación entre los hombres.
Lo revisó, precedió a dar las recomendaciones, que en su mayoría Ignacio ya conocía, y le fue aprobada una salida voluntaria por algún tiempo.
El hombre no dudó en agradecer. Ignacio debió retirarse para recoger sus medicamentos, lo necesario para tenerlo con él.
En aquella cafetería, Violet reía anímicamente, habiendo olvidado el problema por el que atravesaban.
No se le hizo extraño que casi no estuviera siendo el cent