Las horas pasaron, mientras Ignacio disfrutaba de la compañía de su padre, hija, suegro y amigo, Violet se reía a carcajadas, como tenía mucho no lo hacía. Disfrutaba en compañía de las mujeres, habían quedado bellas y se recalcaban una a la otra aquello.
—La estamos pasando bastante bien, sin embargo, es momento de ir con los caballeros, ya saben cómo es Ignacio.
—Tienes razón hija, es momento de volver, además creo ya tener hambre.
Las mujeres se habían alejado un poco, por lo que decidier