Su cuerpo entero se encogió y retrocedió alarmando a su pareja que le lamió la oreja, nervioso.
Sabía que tenía que sacarlo de allí, ni siquiera el cuarto de seguridad que tenían construido para emergencias había funcionado, a pesar de estar abrumado por la preocupación por sus compañeros no podía dejar que Jules cayera en malas manos, no por el hecho de que fuera su pareja, sino por todos los secretos que albergaba. Le hizo seña para que le siguiera, tenían que salir de la mansión y alejarse