Darren apretó el acelerador de su auto cuando dejaron atrás la carretera de la ciudad y se adentraron en los terrenos de la manada. Su respiración pesada le nublaba la vista dejándose llevar por el instinto para guiarse, ni siquiera su lobo lo podía ayudar, él también estaba en el límite, arañando su interior, implorando salir. Chocar ahora, no era una opción.
A su lado su compañero se revolvía incómodo, pero no se atrevía a prestarle atención o prometía no llegar a la casa, y al menos quería q