Darren fruncía el ceño. Su compañero se había alterado y él lo había notado. El pulso ahora circulaba más agitado y su respiración era irregular. Al final lo soltó cuando él lo miró desafiante y enterró ligeramente las uñas sobre sus dedos.
Lo vio acercarse a la mesa con determinación y gruñó cuando el otro hombre no se quiso mover. Surtió efecto poniendo distancia de inmediato.
Jules tecleó en la computadora y soltó un chasquido al encontrar lo que sospechaba.
–Darren necesito tu celular, perd