[DANE]
Si las miradas fueran capaces de incendiar lugares, probablemente la discoteca donde estábamos, el auto, el lobby del edificio, el elevador e incluso este pasillo estarían ardiendo en llamas. Entre nuestros bailes y las palabras provocativas que aumentaban nuestras ganas a cada instante, quedaron demasiados asuntos pendientes. Su manera tan directa de ser no ayuda a que pueda sentirme tranquilo a su lado… pero tampoco quiero estarlo. Y quizá por eso mismo me encanta tanto esto que nos traemos.
Es ella quien se encarga de abrir la puerta de mi departamento. En el elevador, sus manos traviesas me tocaron con una alevosía deliciosa hasta que, en un descuido, me quitó las llaves. Apenas entramos, Keira deja caer su bolso al suelo y me besa con una urgencia que no admite espera. Yo respondo a su manera perfecta de besarme, deslizando mis manos por sus muslos hasta levantarla y hacer que enrede sus piernas en mi cintura.
—Ya no podía más —admito entre besos—. Sobraba la gente, la mús