[KEIRA]
Intento concentrarme en lo que debo, pero ver a Dane hablando con el grupo de personas que Facundo le ha presentado me mantiene en un estado constante de confusión.
«¿Qué es lo que quiere conseguir? ¿Es una estrategia más de Facundo o realmente le interesa que Dane trabaje con él?» Las dudas se me acumulan y ya no sé si estoy exagerando o si, de verdad, debería estar alerta.
Me disculpo con el grupo que me rodea e intento acercarme a Dane, pero antes de lograrlo, Mauricio se cruza frente a mí, interceptándome con una copa de vino en la mano.
—¿Quieres? —pregunta, extendiéndomela.
—No, gracias —respondo con firmeza e intento esquivarlo.
Él se mueve de inmediato para volver a quedar frente a mí.
—¿Qué quieres ahora? —pregunto, y esta vez la rabia se cuela sin disimulo en mi voz.
—¿Por qué me evitas? ¿Tanto te duele verme? —cuestiona con esa prepotencia que conozco demasiado bien.
No sé si es su actitud o el hecho de que ahora conozco otras formas de vivir, pero cada palabra que