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—No hay manera de convencerla para que se quede. Yo ya lo intenté.
—Alejandro irá a la aldea para darle la noticia a la familia del emparejamiento y aprovecharé para volver a casa. Ya estuve lejos mucho tiempo.
Patrick apretó los puños.
—Sí, claro, debes estar ansiosa por volver a tu hogar.
Susi asintió.
—Extraño mucho mi pueblito. —Por un momento, Patrick creyó ver que los ojos de Susi brillaron con tristeza, pero el sentimiento fue tan efímero que no lo pudo asegurar—. Allá la vida es más sencilla.
Patrick quería gritar, pero se dio cuenta de que no tenía nada que decir.—Hasta mañana, entonces. Te veo en el desayuno.
—Probablemente me habré ido para entonces.
—¿En serio? —Patrick sonó desconsolado—. Entonces espero que hayas disfrutado tu estancia con nosotros. Puedes volver cuando quieras. ¿Lo sabes, verdad?
—Gracias.
Sin más que decir, Patrick salió de la habitación sintiéndose desconsolado. Y con el único pensamiento de que había desperdiciado todo este tiempo.
El sentimiento lo