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Habría una fiesta de bienvenida en la que sólo cincuenta de los amigos más cercanos de la familia asistirían para celebrar la visita de Alejandro y para conocer a su pareja. Fue idea de la Sra. Jones.
Olivia sentía revuelto el estómago de los nervios. Luego del desayuno, Alejandro y su hermano fueron arrastrados por el Sr. Jones para ir de pesca, una tarde de padre e hijos luego de mucho tiempo separados. Mientras que la madre de Alejandro y Susi se encargaron de arrastrar a Olivia en los preparativos de la fiesta. Cuando Olivia comentó educadamente que solo causaría problemas si la incluían en sus planes, la Omega se negó a dejarla afuera.
—Algún día te harás cargo de tu propia casa, Olivia. No tuviste a una madre para que te enseñara estas cosas, por lo que lo haré yo. Primero iremos de compras.
Algo se volvió evidente y fue que la Sra. Jones era una de esas omegas tradicionales, de aquellas que pensaban que si bien los omegas tenían los mismos derechos que los alfas, sus obligacion