Capítulo 98. La mejor noticia del mundo.
El camino a la oficina se le hizo eterno. Con cada bache, a Amanda se le revolvía más el estómago; de hecho, ni desayunó por miedo a vomitar antes de salir.
Buscando una menta en su bolso, sus dedos rozaron su agenda.
La sacó por instinto, abrió el calendario donde anotaba su ciclo menstrual y empezó a contar los días. Parpadeó, incrédula. Lo revisó de nuevo. Tenía casi un mes de retraso.
El corazón se le desbocó contra las costillas.
De golpe, la mente la llevó a esas noches salvajes con Vícto