Capítulo 97. Malestares.
Amanda cruzó la puerta de la mansión Grimaldi arrastrando los pies.
El día había sido una locura absoluta, una montaña rusa corporativa, llamadas, correos y planos de última hora.
Se quitó los tacones apenas pisó del recibidor, soltando un suspiro de puro agotamiento.
Caminó descalza por los amplios pasillos, sintiendo un cansancio brutal pesándole en los hombros, como si de repente toda la energía que había derrochado en la oficina le estuviera pasando factura de un solo golpe.
Subió las escal