Capítulo 43. Volverás.
El viento soplaba suave en el parque privado que quedaba justo debajo del lujoso edificio de Melissa.
Mientras el pequeño Mattias corría por el césped pateando una pelota, Melissa estaba sentada en una de las bancas, moviendo la pierna sin parar, presa de los nervios.
A su lado, su amiga Brenda la escuchaba en silencio.
—Víctor no quiere saber absolutamente nada de mí —soltó Melissa, con la voz cargada de frustración, apretando las manos sobre sus rodillas—. Y todo porque de la noche a la mañana