Capítulo 31. Vas a volver a ser mía.
Jake ya estaba ahí. De pie en el centro de la sala del apartamento que habían acordado como punto de encuentro.

A pesar del terror que le inspiraba, Melissa tuvo que admitir que el maldito seguía siendo un hombre muy apuesto.

Llevaba un traje gris hecho a la medida, pero llevado a su estilo rudo: la camisa blanca estaba abierta en los primeros botones y tenía las mangas remangadas hasta los codos, dejando a la vista los antebrazos fuertes, surcados de venas y tatuajes.

Tenía ese mismo cabello ca
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