Capítulo 163. Un hombre misterioso.
La mirada del hombre tenía un brillo juguetón, pero sumamente peligroso al mismo tiempo. Era la mirada de un hombre que sabía exactamente lo que quería y cómo conseguirlo.
Él se hizo a un lado de la puerta de roble, cediéndole el paso hacia el interior de su santuario privado.
Adriana apretó la carpeta contra su pecho, como si fuera un escudo protector, y caminó hacia adentro.
Adentro de la oficina, el ambiente era aún más abrumador e intimidante.
Había inmensos ventanales de piso a techo que m