Capítulo 162. Sin palabras.
Esa misma tarde, el sol comenzaba a ocultarse, tiñendo el cielo de la ciudad de un intenso y brillante color naranja.
Adriana bajó del taxi frente a un imponente edificio de construcción civil.
Llevaba aferrada contra su pecho una elegante carpeta de cuero negro que contenía un documento crucial.
Era un contrato firmado por Amanda.
Últimamente, a la arquitecta estrella la firma Borbón le llovían los contratos por todas partes. Su talento era indiscutible y estaba completamente atiborrada de nue