Capítulo 127. Un adiós cruel 2.
La tomó por la cintura con ambas manos, dispuesto a acorralarla contra el sofá para exigirle la verdad mirándola a los ojos.
Pero apenas sus dedos presionaron con firmeza el abdomen de Brenda, ella soltó un grito desgarrador.
Fue un sonido de dolor puro y desesperado que cortó el aire tenso del apartamento.
Brenda se dobló sobre sí misma al instante, llevándose las manos desesperadas a la herida oculta bajo la ropa, empapada de pronto en un sudor frío y temblando como una hoja al borde del cola