LETICIA
Me estremecí con violencia, mientras la imagen del hombre que susurraba mi nombre, resurgió como un huracán en mi mente.
Me quedé petrificada. Mi lengua se entumeció y no pude más que recrear aquel fatídico y sensual momento en el sofá de su suite. Me había corrompido, me había arruinado para siempre y lo había expulsado de mi vida sin que siquiera lo sospechara.
—Leticia, ¿sigues ahí?
Su insistencia me devolvió a la realidad y cerré la puerta tras de mí. Mi padre, ebrio de nuevo, dorm