Capítulo 79. Cuando el ayer deja de ser refugio
Bianca miró a ambos a la expectativa, su ceño estaba fruncido mientras buscaba respuestas a lo que acaba de escuchar, que le parece una blasfemia a ella, a su madre.
— ¿De qué se trata todo esto, papá? Creo que estás delirando, no puedo creer lo que acabo de escuchar —Bianca cruzó los brazos—. Una cosa es tener una amante pobretona, pero esto...
Olga bajó la vista, muerta de vergüenza. Marco, por su parte, seguía sorprendido, atrapado en sus propios pensamientos.
—Luego hablo conti