Capítulo 154. Donde la sangre y el deseo se confunden
En el hospital Salvatore, Marco estaba de pie, apoyado contra una columna, con la mirada perdida. Cuando escuchó pasos, levantó la cabeza.
Y entonces la vio.
Irina entró junto a Alex.
Durante un segundo largo, Marco no respiró. El parecido era tan evidente que casi dolía.
Sus rasgos, la expresión serena bajo presión, incluso la manera de caminar…
—Vaya —musitó sin poder evitarlo—. Te pareces muchísimo a Olga. Me parece haber regresado en el tiempo y estar viendo a Olga el día que