Capítulo 137. Acontecimientos reveladores
El teléfono de Marco sonó justo a tiempo, demostrando que sus negocios rigen su vida.
Olga suspiró.
—Tus negocios te llaman.
Marco no contestó el teléfono, tomó el brazo de Olga.
— ¿Qué quieres de mí Olga? —Susurró—. Se supone que yo te dé todo lo que mereces, no que me lleves al mundo lleno de carencias al que no perteneces. Creí que habíamos superado esto.
—No, ahora no quepo en ninguna parte. Ni en lo que era que odiaba, ni la mujer sencilla que cultivé todos estos años.
—