Mundo ficciónIniciar sesiónCuarenta y Ocho Horas
Damian empujó las puertas de vidrio de las oficinas de Acqua Vita en Londres con la seguridad de alguien que pertenecía allí, aunque nada estuviera más lejos de la realidad. Vestía un impecable traje azul oscuro, ajustado a la perfección, con una camisa blanca abierta justo lo suficiente para mantener la formalidad sin sacrificar su estilo. Su porte elegante y actitud imponente captaron la atenci&







