Capítulo 46. La nueva jugada
El pasillo que conducía a las celdas estaba envuelto en penumbras. El aire olía a hierro y humedad, y el eco de las botas de Soriana resonaba contra las paredes de piedra. Entre sus manos llevaba un jarro de agua fresca y un paño. La bandeja de metal rozaba contra su cadera con cada paso. No era compasión lo que la movía, sino curiosidad… y la sensación de que Joseph podía convertirse en una pieza útil para derribar a Alina.
La celda estaba en silencio cuando Soriana llegó. Joseph, sentado en u