250.
Carlos se rió, “no.
No te confundas.”
“¿Confundir?
Te recuerdo que, después de tantos años leyendo a la gente, hay cosas que se hacen fáciles…”
“No, Mati.
A veces me pone más nervioso alguien más importante…”
Matilda arquea una ceja, divertida.
“¿Ah, sí? ¿Y desde cuándo te inquieta tanto alguien?”
Carlos se encoge de hombros, apoyándose en la baranda.
“No es inquietar…
Es más… no querer quedar mal.”
Matilda ladea la cabeza, analizándolo.
“¿Con quién?
Es imposible que tú puedas quedar mal,
¿Algún