249.
Luis traga saliva, pero hasta eso se le dificulta.
“No es nada…
Solo estoy confundido…
Ya ves…
El alcohol.
La música alta…”
“¿Tu día a día?”
“¡No!
No, manito.
Cómo crees.
Desde que soy un hombre trabajador, me reformé.”
Mariano arquea una ceja.
“Te conozco desde que traes pañales.
Mentir no es lo tuyo.”
Luis se rasca detrás de la oreja y Jorge, prefiere tomar asiento, exhala, no pueden guardarlo más.
“Comencemos con que ninguno de nosotros confía en la cercanía de Carlos con…”
Mariano asiente.